Un nuevo estudio arroja luz sobre la
persistencia de las cefaleas en pacientes que experimentaron dolor de cabeza
durante la fase aguda de la COVID-19. Según investigadores del Grupo de Estudio
de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (GECSEN).
Aproximadamente uno de cada cinco
pacientes que sufrió dolor de cabeza durante la fase aguda de la COVID-19
desarrolla una cefalea crónica diaria. Además, el estudio revela que la
intensidad del dolor de cabeza durante la fase aguda está relacionada con la
probabilidad de que este síntoma se prolongue en el tiempo.
El estudio, publicado en la revista
"Cephalalgia", se basó en el análisis de la evolución de más de 900
pacientes españoles. Los investigadores observaron que aquellos pacientes que
experimentaron un dolor de cabeza más intenso durante la fase aguda tenían una
mayor probabilidad de que este persistiera en el tiempo.
Esto subraya la importancia de evaluar
de manera temprana a los pacientes que continúan experimentando cefaleas
después de haber superado la COVID-19.
El dolor de cabeza es un síntoma común
de la COVID-19, pero hasta ahora, su evolución a largo plazo no se comprendía
completamente. Este estudio, que incluyó a 905 pacientes de seis hospitales
españoles de tercer nivel, se llevó a cabo entre marzo y abril de 2020, y se
realizó un seguimiento neurológico de nueve meses.
Los datos demográficos de los
pacientes incluyeron una mediana de edad de 51 años, con un 66,5% de pacientes
de sexo femenino, y más de la mitad de los participantes (52,7%) tenían
antecedentes de cefalea primaria.
Aproximadamente la mitad de los
pacientes requirió hospitalización (50,5%), mientras que el resto recibió
tratamiento de forma ambulatoria. El tipo de cefalea más común fue el
holocraneal (67,8%), y la mitad de los pacientes informó de una intensidad
severa del dolor de cabeza (50,6%).
El estudio reveló que la duración
promedio del dolor de cabeza fue de 14 días, con un rango de 6 a 39 días, y
esta información estuvo disponible para el 96,6% de los casos. En el 31,1% de
los pacientes, la cefalea persistió después del primer mes, en el 21,5% se
mantuvo a los dos meses, en el 19% a los tres meses, en el 16,8% después de
seis meses y en el 16% a los nueve meses.
Estos hallazgos subrayan la
importancia de comprender la evolución de las cefaleas en pacientes de COVID-19
a largo plazo y la necesidad de un seguimiento y evaluación adecuados de
aquellos que continúan experimentando este síntoma después de superar la
enfermedad.
